viernes, 5 de noviembre de 2010

frases del fausto de goethe

pues allá donde faltan conceptos se encaja oportunamente la
palabra. Con palabras se puede discutir acertadamente, con palabras se puede construir un sistema; se
puede creer en las palabras. No hay que escatimarle ni una jota a una palabra

Había una rata en la despensa
que sólo comía grasa y mantequilla,
tenía una panza tan lustrosa
como la tuvo el buen Doctor Lutero.
Mas la cocinera le puso veneno
y la vida se le hizo tan angustiosa
como si en el pecho abrigara el amor.

Se disipó mi paz,
me pesa el corazón.
No encuentro la calma,
se perdió para siempre.
Desde que no lo tengo
estoy en una tumba,
todo el universo
lóbrego me parece.
Pobrecita cabeza,
estás enloqueciendo.
Pobrecitos sentidos,
os estáis extraviando.
Se disipó mi paz,
me pesa el corazón.
No encuentro mi calma,
se perdió para siempre.
Por la ventana miro
por si quiere volver.
Y si salgo a la calle
solamente es por él.
Sus elegantes pasos,
su gallarda figura,
su boca cuando ríe,
el poder de sus ojos,
y ese fluir mágico
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de sus nobles palabras,
el roce de sus manos
y ante todo sus besos.
Se disipó mi paz,
me pesa el corazón.
No encuentro mi calma,
se perdió para siempre.
Mi único deseo
es encontrarlo al fin.
Si hasta él llegase
y pudiera abrazarlo,
y pudiera besarlo
tanto como deseo,
en el mar de sus besos
feliz me perdería.

Escuchad cómo retumban las Horas
dentro de los oídos del espíritu.
El nuevo día acaba de nacer.
Las puertas se abren con un gran estrépito,
con bríos avanza el carro de Febo.
¡Qué tronar acompaña a la luz!
Hay ruido de tambores y trompetas.
Ojos cegados, oídos aturdidos;
sólo deja de oírse lo inaudito.
Id a refugiaros a las corolas,
adentraos profundamente en ellas
y en el follaje que hay bajo las rocas.
Si os llega a alcanzar, quedaréis sordos.

¡Quede, pues, a mi espalda el Sol! Me paro a contemplar con creciente fascinación la catarata que
atraviesa rápida el desfiladero. De salto en salto, forma ahora mil remolinos y luego se derrama en mil
torrentes que borbotean lanzando al aire su espuma que cae sobre más espuma. Aprovechando esta caída,
se tensa en bóveda, magnífico, el cambiante y permanente arco iris, tan pronto nítido como difuminado en
el aire, que va difundiendo una lluvia fresca y olorosa. Con él se simboliza el esfuerzo del hombre.
Reflexiona sobre este y comprenderás que en el colorido reflejo de la luz está la vida.

La suprema virtud adorna como una aureola la cabeza del emperador. Sólo él puede ejercerla
convenientemente: es la justicia, la que todos aman, exigen, desean y a la que difícilmente renuncian.
Depende de él que esta se le garantice al pueblo. Pero ¿de qué sirven la razón humana, la bondad de
corazón y la buena voluntad cuando todo el Estado está en febril desolación y cada mal da lugar a nuevos
males? A aquel que desde esta alta sala divisa el Imperio le parece encontrarse en una pesadilla en
la que los engendros crean nuevos engendros. La ilegalidad campa legalmente por sus respetos
desplegando un mundo de terror.

Así se reconoce a los sabios. Cuando no palpáis algo, es que no está aquí. Lo que no podéis agarrar no
existe. Lo que no podéis calcular creéis que no es verdadero. Lo que no podéis poner en la balanza no
tiene peso para vosotros. Sólo creéis que vale lo que acuñáis.

¿Sabéis qué me gustaría
conseguir como poeta?
Poder decir y cantar
lo que nadie quiere oír.

No podréis nada contra nosotras. Os inspiraremos confianza, pues somos jóvenes, guapas y zalameras.
Si alguno de vosotros tiene una amada a la que valora como un tesoro, murmuraremos de ella a vuestro
oído. Y luego os diremos a la cara que ella le hace guiños a ese o a aquel, que es tonta, jorobada, cojea y
que, además, sería una mala esposa.También sabremos acosar a la novia; le diremos que hace pocas semanas su novio habló despectivamente de ella. Aunque se reconcilien, siempre de la calumnia algo queda.++

Esta es la misión más noble de la juventud. Antes de yo crearlo, no existía el mundo. Yo hice salir al
Sol del mar; conmigo la Luna comenzó el curso de sus fases; bastó un gesto mío, la primera de las
noches, para que las estrellas desplegaran todo su esplendor. ¿Quién sino yo os libró de las ataduras del
pensamiento filisteo? Yo, en cambio, sólo escucho hablar al espíritu y persigo mi luz interior y ando
raudo, con íntimo entusiasmo; la luz está ante mí y la oscuridad a mis espaldas.

1 comentario:

  1. Maldita suerte. Hombrecitos engañados, infelices seducidos desde los tiempos de Adán. Nos volvemos
    viejos, pero quién sé vuelve juicioso. ¿No tienes ya suficientemente perdida la cabeza? Bien se sabe que
    no se puede obtener nada bueno de esas que llevan el corsé ceñido al cuerpo y las caras maquilladas. No
    tienen nada sano que ofrecernos, por donde quiera que se las agarre, sus miembros se descomponen. Ya
    se sabe, se ve, y aunque pueda palparlo con las manos, uno baila el son que esas putas nos tocan.

    Nunca la naturaleza en su vivo fluir estuvo sujeta al día, a la noche y a las horas. Ella construye
    regularmente todas las formas y ni en lo grande hay violencia alguna.

    ¡Qué estúpida, al lado de la discreción, resulta la necedad!

    Qué cortantes resuenan las trompetas en los oídos y las entrañas. Así hieren los celos en el corazón del
    hombre que nunca olvida lo que fue suyo y, una vez perdido, no volverá a recuperar

    Ese es un grave error. Aquel que manda debe encontrar en el mandato su dicha. Su pecho ha de estar
    lleno de una alta voluntad, pero aquello que él desee debe ser insondable para todos. Lo que susurra al
    oído a los más fieles ya está hecho y todo el mundo queda sorprendido. Él siempre tiene que ser el
    supremo y el más digno; la diversión nos hace vulgares.

    La doctrina del egoísmo es y seguirá siendo guardarse a sí mismo, no lo es ni la gratitud ni el deber ni el
    respeto ¿No os dais cuenta de que cuando vuestra medida se haya colmado el incendio de la casa del
    vecino os consumirá?

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