sábado, 26 de noviembre de 2011

que me pasa

Mecanizar mis ilusiones me ha transformado en una autómata irracional que no encuentra satisfacción en ninguna actividad, que solo se dedica a criticar y que no se puede enfocar realmente en nada, mis firmes propósitos se ven subvalorados por una premisa temerosa al fallo y me arrincono prejuiciosa huyendo de todo aquello que de verdad deseo, estoy enfrascada en mis propias convulsiones errantes y he desperdiciado toda mi energía en explorar mis causes irracionales, me distancie de mi esencia y en pro de su búsqueda me desligue completamente de todo lo que creo, debo crecer debo mirar más allá de estas rigurosas fronteras que tan rigurosamente me he planteado, me debo enfocar sin mirar exclusivamente las percepciones si no que debo adiestrar más allá de todo lo probable mi sanación no solo corporal si no a su vez de mi parte espiritual, no le temo a las causas perdidas no le temo a la muerte entonces por q me estanco en el prejuicio del éxito si sé que mi simple existencia ya es una muestra de magnificencia…

viernes, 25 de noviembre de 2011

ANTONIA

En la proximidad de su octogésima quinta primavera, Antonia, apenas si podía controlar su cuerpo, se sentía enferma, débil y solitaria, parecía que su vida había acabado en un instante, encontraba muy pocas alegrías a las cuales aferrarse, mientras escuchaba el cacareo interminable de sus hijas, discutiendo sin censura el propósito futuro de las propiedades de una madre aun no muerta que las escuchaba impaciente esperando la hora del fin de la visita, cuando la traían a la discusión ella hacia un enorme esfuerzo para sonreír y volvía a su zozobra sabiéndose muerta pero deseando poder convertir la parodia de final feliz de su historia en una realidad, pero todo presagiaba un final de tragedia, la misma que la había perseguido en vida y que se negaba a abandonarla en sus últimos instantes.
Era curioso que aquellos hijos que habían atado su destino alejándola de su tierra natal, fueran ahora quienes atormentaran sus días con un sinfín de dietas, basura farmacéutica, controles médicos y rutinas de ejercicio, en pro de alargar una vida ya casi extinta, será que no percibían la misma realidad que ella o era acaso que su propia congoja los llevaba a buscar soluciones a la misma muerte, lo que fuera solo lograba entristecerla más por q parecía que todo lo tradicional en su forma de vida se desvanecía. Y su conciencia era minada por miles de recuerdos distantes que parecían desvanecerse con cada nuevo día, que infinita era su tristeza hasta sus mejores recuerdos se alejaban sin permitirle un solo instante de desasosiego, que sería del mañana cuando parecía que no había podido inculcar lo mejor de sí en sus hijos y cuando no podía reestructurar sus recuerdos para compartirlos con sus nietos, sería el olvido de su tradicional forma de vida, sería el final de su legado y hasta su nombre se desvanecería.
Mientras meditaba una figura extraña se aproximó a su oído susurrando “el pacto urdido con el vacío se ha cumplido, tu tiempo se agota, solo queda remembrar para iniciar de nuevo”, fue tal el impacto de esta epifanía que Antonia irrumpió en llanto, y sus hijas q nada entendían comenzaron afanosas a arreglar la travesía de llevarla al hospital local, pero ella que solo estaba aturdida, se negó a ser guiada al hospital y en el medio de un gran barullo le solicito a su familia que por solo una noche la dejaran sola, para poder encontrar un instante de paz y tranquilidad.
Sus hijas aturdidas por la “rabieta” de su madre, hicieron caso de su pedido expectantes del peor de los infortunios y dispusieron su partida no sin antes dejar en claro quien tendría el turno de su cuidado a las primeras horas del nuevo día, a Antonia quien hiciera sus veces de carcelero poco le importaba más no veía la hora de que la dejasen sola en compañía de su visitante, quien en espera del cumplimiento de lo ordenado por su anfitriona, esperaba pacientemente la partida de estas personas que ni su presencia percibían.