sábado, 14 de julio de 2012

Perder la noción de la realidad es un complejo proceso de encubrimiento personal, nos negamos a asumir las dificultades que nos angustian, y recubrimos de ilusiones nuestros complejos sentimientos, como queriendo reducirlos a una situación ínfima, sin percatarnos que esta conglomeración de pensamientos con ideales poco realizables solo motiva desconciertos irreparables en nuestra conciencia, que nivela nuestro rechazo habitual a determinada situación, pero que no haya remedio al despropósito que representa el perder todas nuestras expectativas con respecto de los sucesos. Hasta el mas normal de los acontecimientos puede verse menguado por la existencia de una idea que no se desarrolla como se predisponía mentalmente el actor, perdiéndose todo control de una realidad pactada acorde a los ideales personales de proyección, es casualmente en el descubrimiento de esa ficción donde radica la perdida de todo control sobre lo que puede llegar a sentirse, ya que al perder todo control de nuestra idealizada realidad perdemos el control de reaccionar adecuadamente a este nuevo ambiente q nos ultraja y hasta muchas veces hiere. Las producciones mentales son ambiguas y de intrincado valor emocional, proyectándose en nuestra imaginación una realidad cargada de sin fin de necesidades insatisfechas o completamente desconocidas que desvinculan todo rastro de racionalidad frente a realidades mas plausibles. A tal punto a llegado nuestro temor a la realidad que preferimos recopilar mundos idealizados e imágenes personales desfiguradas que no tienen ningún valor real ni emocional por q solo agobian las reaccionas normales de la vida cotidiana.