martes, 13 de diciembre de 2011

ELMIRA. TARTUFO O EL IMPOSTOR. MOLIERE

ELMIRA: ¿Ha de convertirse nuestro honor en furia por la simple declaración de un devaneo amoroso? ¿No se puede responder a lo que roza si no es echando llamas por los ojos y sapos y culebras por la boca? Yo en tales casos, no hago sino reírme y no soy nada amiga de armar escándalos. Me gusta en las mujeres un juicioso recato, y nunca defenderé a esas virtuosas iracundas que arman su honor con garras y dientes y son capaces, a la menor palabra, de saltarle a la cara a quien sea. ¡El cielo me guarde de semejante honestidad! Quiero una virtud sin fierezas, y creo que la discreta frialdad de un no tiene poder suficiente para desengañar a cualquier corazón enamorado.

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